¿Cómo será vuestra experiencia?

¿Y si fuera más fácil de lo que pensáis?

Seguramente habéis llegado hasta aquí porque os gustaría tener unas fotos bonitas. De esas que os apetece imprimir, regalar o simplemente mirar y pensar:

“Me encanta esta foto.”

Pero la idea de una sesión de fotos suele venir acompañada de un muchas de dudas...


”¿Y si no sabemos qué hacer?”

“Mis hijos no van a parar ni un segundo.”

“Seguro que va ser incómodo.”

“Ya lo haremos otro día.”


Quiero que sepáis que no tiene por qué ser así.

Lo llamamos sesión de fotos, pero en realidad es pasar un rato bonito con las personas que más queréis. Vosotros disfrutáis, y yo me encargaré de que os llevéis esas fotos que llevabais tiempo queriendo tener.

¿Cómo empezamos?

Me escribís a través del formulario, WhatsApp o Instagram y me contáis qué momento queréis recordar.


Os enviaré toda la información para que podáis decidir con calma y,

si tenéis cualquier duda, estaré encantada de ayudaros.

 

 

¿cómo reservar?

Cuando decidáis dar el paso, buscamos la fecha que mejor os venga y vuestra reserva quedará confirmada.


Así de fácil.

preparamos juntos

Recibiréis una  guía con recomendaciones de vestuario y algunos consejos para que todo fluya de forma natural.



Y si necesitáis ayuda, aquí me tenéis

disfrutamos del momento

No pasa nada si pensáis que no vais a saber qué hacer.

No espero niños quietos.

Vosotros solo tenéis que venir a disfrutar.

Yo me ocuparé del resto.



elegís vuestros recuerdos

Recibiréis una galería privada donde podréis seleccionar vuestras imágenes favoritas.

Después editaré cada fotografía con el mimo que merece.

 

 

¿Y después qué?

 

Las fotografías más importantes de vuestra vida merecen formar parte de vuestro hogar, llenar álbumes que vuestros hijos abrirán dentro de unos años o acompañaros cada día desde una pared de vuestra casa.


Porque lo bonito de una fotografía  es volver a ella

y seguir sintiendo lo mismo.


Si queréis completar vuestra experiencia, podréis transformar vuestras imágenes en álbumes y copias impresas cuidadosamente elegidas para conservar vuestra historia de una forma bonita y tangible.

LO QUE MÁS ME PREGUNTÁIS

¿Y si mis hijos no colaboran?

No pasa nada. De hecho, es lo más normal. No busco poses perfectas ni momentos forzados. La sesión fluye a través del juego, la conexión y lo que va pasando.

LO QUE MÁS ME PREGUNTÁIS

¿Qué tenemos que llevar a la sesión?

Te enviaré una guía de estilo antes de la sesión para ayudarte con la ropa y los detalles. Todo pensado para que encaje con vuestro estilo y se vea natural en fotos.

LO QUE MÁS ME PREGUNTÁIS

¿Cuándo es el mejor momento para hacer la sesión?

No hay un momento perfecto. Cualquier etapa es bonita para guardar recuerdos: embarazo, primeros meses, infancia… o simplemente vuestro día a día. Lo importante no es la fecha, sois vosotros.

LO QUE MÁS ME PREGUNTÁIS

¿Dónde se realizan las sesiones?

Las sesiones pueden ser en exterior, en estudio o en vuestro hogar, dependiendo del tipo de sesión que elijas y la época del año. Siempre busco que el entorno sume a vuestra historia.

LO QUE MÁS ME PREGUNTÁIS

¿Cuánto dura una sesión?

No trabajo con tiempos rígidos. Cada familia es diferente, pero normalmente las sesiones duran lo necesario para que todo fluya sin prisas.

LO QUE MÁS ME PREGUNTÁIS

¿Cuándo recibimos las fotos?

En unos días recibirás una galería privada donde podrás elegir tus fotos favoritas. Después, las recibirás en alta calidad para descarga.

LO QUE MÁS ME PREGUNTÁIS

¿Podemos elegir las fotos?

Sí. Tú eliges las fotos que más te emocionen desde tu galería privada.

LO QUE MÁS ME PREGUNTÁIS

¿Y si nunca hemos hecho una sesión de fotos?

Entonces estás en el sitio perfecto. Te acompaño en todo el proceso para que sea fácil, natural y sin estrés. No necesitas saber posar ni tener experiencia.

LO QUE MÁS ME PREGUNTÁIS

¿Y si no somos fotogénicos?

No hace falta serlo de verdad. No se trata de saber posar ni de “salir bien en las fotos”, sino de ser vosotros. En la sesión busco conexión: cómo os miráis, cómo os reís, cómo os abrazáis sin pensar en la cámara. Y es ahí donde pasa todo.